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    August, 2007

    Fuerza, siempre, gana a belleza e inteligencia

     
    Spinning infinity, boy.
    The wheel is spinning me.
    It's never-ending, never-ending.
    Same old story.
     
    Que oportuno.
    En tiempos en los que me demoraba en pensar en el Eterno Retorno, circulares serpientes infinitas y el cambio eterno de las formas pero no de los fondos.
     
    Primero lo primero:
     

    Luego:
     
    - Quien ha sido con ganas de una manera no puede escaparse mucho de sí mismo. Lo digo por ellos, lo digo por mí. Lo que estos muchachos hicieron con este corte y lo que me pasó al escucharlos es algo que se mantiene (con las buenas variaciones implícitas) desde hace mucho. Una muestra sin fallas de su talento: sano, poderoso, efectivo, superior.
     
    - Hablando de ouroboros: ¿No suenan como en The Colour and the Shape? Hace ya diez años que salió ese CD. Aún me acuerdo de las ganas con las que lo compré (aún compraba más originales que copias) en el Musimundo de Flores. Y lo mucho, mucho, que me gustó el álbum. Sigo pensando que es el mejor trabajo de la banda y sigo deteniéndome en Monkey Wrench cada vez que quiero ejercitar el músculo-de-cuello-punk.
     
    - ¡Ah! ¿Porqué mierda está definida como indie (¡¿WTF?! es como clasificar de PyME a Coca-Cola), alternativa, grunge (el grunge murió hace mucho, muchachos, si es que alguna vez existió), o hard rock la banda cuando es PUNK? ¿EH? ¡EH! ¿Porqué esto no es punk y aberraciones como blink182 si?
     
    Gracias por la canción. Y muy, muy adecuado el video.
     
    What if I say I'm not like the others?
    What if I say I'm not just another one of your plays?
    You're the pretender.
    What if I say I will never surrender?
    What if I say I will never surrender?
     
    August, 2007

    Milton XLV

     
    Jenny: Do you ever dream, Forrest, about who you're gonna be?
    Forrest:
    Who I'm gonna be?
    Jenny: Yeah.
    Forrest: Aren't… aren't I going to be me?

    - ¿Sabés a qué se parece?
    - …
    - Al camino en el que Forrest Gump pierde la ortopedia de Cibertrón esa que usaba. ¿Te acordás?
    - “Run, Forrest! Run!” Es parte de la memoria colectiva de varias generaciones.
    - Bueno, pero está enmarcado por árboles que se cierran alto, abovedando el camino. Pero también no lo está y, de cierta manera, es la parte céntrica de Avenida San Martín, la de Caseros y también es Santa Fe a la altura del Alto Palermo.
    - es parte del folklore de los sueños.
    - Esa no es la cuestión. ¿Podés narrarlo competentemente?
    - No creo, pero son tu necesidad y tu idea. Endure it.
    - Touché. La cuestión es que no sé si soportará la tercera persona.
    - Puedo narrarlo desde vos.
    - ¿Seguro?
     
    Rural, limpio, absoluto, el aire de una tarde perfecta me lame las pantorrillas y me inquieta el pelo. Huele a sandía recién cortada. Una radio indefinida e insuficiente (sorda, muy de fondo) ensucia la amistad del silencio con mis pies desnudos.
    Sé, no extrañamente, que estoy soñando.
    Sé que esas manos finas y oscuras de uñas cortas sin pintar que se agitan adelante son mías aunque conozco mis garras desde siempre.
    Soy una mujer. Una hembra humana. Me veo desde afuera-arriba. Longuilínea, erguida, elegante, la piel como el caramelo y el pelo enrulado y del color del flan casero. Me veo desnuda, pero sé que no lo estoy.
    Camino en silencio y sin desviarme ni detenerme: los ojos, negrísimos, hacia el final del camino (que no se adivina), los pechos altos y pequeños, los hombros relajados, las delgadas manos abiertas.
    Me miro, con una vergüenza que no entiendo y me disgusta, las curvas de los pechos y el vientre y la anarquía capilar del pubis.
    Sonrío. En la radio, a lo lejos, dicen la hora, la temperatura y la humedad, pero no la escucho o no sé entenderla.
    El camino es una sinuosa reunión de piedras grandes e irregulares, pulidas y de colores ocres y verdes apagados. Algo que parece ser agua discurre con un gluglú tímido por el costado derecho de este
    (Avenida)
    camino. Ahora que lo pienso levanto la vista y veo un cartel de esquina, aunque carece de tal. Se lee: Algo 1700-9870000 en la chapa que tiene la dirección que llevo y Todo 0-1 en la que la cruza perpendicularmente.
    La radio, ahora la escucho, advierte con voz monótona los riesgos de contagiarse la tristeza por consumir agua de la canilla y trabajos de cubículo e inmediatamente me quiere vender un viaje a Cualquierlado, porque lejos es mejor asegura con voz profunda y almohadonosa, como de lobo que sonríe con un traje que le queda muy bien, el ausente locutor.
    “Yo quiero
    (Digo)
    Esto.” Pienso. “Quiero estas nalgas peladas y esta quijada débil. Quiero esta lentitud y esta arrogancia.”
    Miro hacia derecha e izquierda donde debería correr la calle Todo (entre el 0 y el 1) parpadeando y haciéndome visera con la mano derecha.
    Me doy cuenta de que tengo un anillo de plata en la mano y un vestido verde y liviano.
    Sigo en patas.
    Parece que en Todo (entre el 0 y el 1) no hay nada.
    Sigo caminando, el paisaje es indefinido –veo, todo superpuesto pero identificable, un cine, muchos árboles, una parada del 152, una lencería (NORA se lee en letras demasiado curvas y con un botón que sonríe en la O) y algunos conejos
     
    -¿CONEJOS?
    -Conejos. Son unos bichitos que tienen fama de tiernos.
     
    con la hora (15:41) brillando en los costados- y tranquilizador.
    Me toco el cuello. Me miro las muñecas. Me quiero.
    La radio termina otra tanda indefinida y anuncia I am the Highway.
     
    Pearls and swine bereft of me.
    Long and weary my road has been.
    I was lost in the cities,
    Alone in the hills.
    No sorrow or pity for leaving I feel.
     
    Canto. Me gusta Cornell. Está siempre serio.
     
    I am not your rolling wheels,
    I am the highway.
    I am not your carpet ride,
    I am the sky.

     
    Tengo una voz horrible. Horrible, feísima. Nasal, desafinada. No serviría ni para leer en voz baja.
    “Genial” pienso y empiezo a reírme con ganas.
    Mi risa es peor. Caótica, gallinácea. Me hace reír más aún.
    Creo que voy a hacerme pis encima.
    Me siento, me río, me tapo la boca con la mano, me río más y peor.
    Los conejos me saludan y se van (15:45) caminando hacia atrás y riendo también.
    Me duele el diafragma, me acuesto riéndome. Me meto la falda del vestido en la boca y muerdo fuerte mientras arqueo la espalda de la risa. Lo estoy pasando bien. Me queda el culo contra la piedra fría. Me excita. Me gusta.
    Termina todo eso, me acomodo el vestido, pienso en los conejos me río de nuevo, mejor, tranquila. Respiro hondo y me seco las lágrimas de los ojos.
    Me siento. Veo camiones a lo lejos. Camiones y altas paredes de piedra natural, grises y anaranjadas y agrietadas, el sol está blanco y suave y altísimo y
    (El anillo)
    circular. Me miro las manos, me acomodo el pelo y camino, como antes, como siempre.
    Encuentro otro cartel. Algo 2100-9870000 y Todo A-Z se lee, blanco sobre negro en las chapas.
    La radio (una locutora demasiado enérgica, con voz de fast food) informa que el Senado rechazó una propuesta para que las amistades se formalicen con un contrato al estilo matrimonial. Luego el mismo lupino locutor de antes ofrece (con un énfasis envidiable) una crema de agujeros para hacer baches en cualquier lado.
    “Yo quiero
    (Digo)
    Esto.” Pienso. “Quiero reírme sola, porque puedo. Quiero que los conejos se vayan cuando yo quiero.”
    Miro a ambos lados de lo que debería ser Todo (A-Z) y no hay nada.
    Sigo caminando, escuchando la radio (están pasando algo de Massive Attack, nunca sé como se llaman sus temas) y leyendo los carteles de los costados (KiOsKO MaRCeLitO, WRANGLER, Farmacia y Droguería Vilma, Restaurante Maracaibo), tengo los brazos cruzados sobre el pecho y me acaricio los hombros.
    No estoy sola.
    Me sobresalto, pero no giro la cabeza, no dejo de escuchar la radio. Nada.
    Alguien camina atrás, al lado, dentro, encima… no sé como definirlo. Está ahí. Al mismo paso que yo. También sin mirarme, también escuchando a Massive Attack (sí sabe el nombre de la canción), también contando la cantidad de gustos de la heladería que está a la derecha (FIRENZE).
     
    -¿Y ese soy yo?
    -Si. No. No sé. Ni idea.
    -OK, no te pongas nerviosa.
    -La verdad es que no importa ahora. Después decime.
    -Dale.
    -No hay más queso.
    -¿No?
    -Ni cebollitas.
    -Que perra sarnosa.
     
    Los sueños se acuerdan de los sueños.
    -Georges Perros
    August, 2007

    Milton XLIV

     
    Ouroboros: emblematic serpent of ancient Egypt and Greece represented with its tail in its mouth continually devouring itself and being reborn from itself. A Gnostic and alchemical symbol, Ouroboros expresses the unity of all things, material and spiritual, which never disappear but perpetually change form in an eternal cycle of destruction and re-creation.
    -Encyclopaedia Britannica
     
     
    El gif animado que hay por ahí abajo dice mucho. La elocuencia de lo sencillo es asombrosa.
     
    Ouroboros, si.
     
    Toda la mierda en un cajón, toda la sangre en un cajón, todas las sonrisas en un cajón. Más tarde o más temprano con un número n de sacudidas la mezcla de mierda, sangre y sonrisas del cajón vuelven a su estado primigenio para luego ser la mezcolanza que son ahora. Ad infinitum.
     
    “…in an eternal cycle of destruction and re-creation.” Fah… eso sólo para algunos es más esperanza de la que dan las religiones.
     
    One for sorrow, two for joy
    Three for girls and four for boys,
    Five for silver six for gold and
    Seven for a secret never to be told.
     
    Muchas veces comparé lo que siento desde hace mucho tiempo a esta parte con un lavarropas en marcha. Una eterna rueda de manchas borrosas de colores diversos.
     
    Ese lavarropas también es ouroboros.
     
    Theres a bird that nests inside you
    Sleeping underneath your skin.
    When you open up your wings to speak
    I wish youd let me in.
     
    Ouroboros.
    Entonces, ¿Cuál es la diferencia? ¿Qué importa cualquier acción si ya ha sido hecha o si va a repetirse, sea banal o vital?
     
    Creo, ahora, justo, justo ahora, que la serpiente que nace luego de comerse puede no ser la misma.
    Una pequeña variación, un delicado juego de espejos.
    La cuestión está en ser un poquito mejor serpiente cada vez que toca nacer, para que el ciclo (que, ouroboros, incluye, naturalmente, elementos repetidos) sea también mejor.
     
    Tal vez no haya que mirar con la misma cara de ayer a las viejas nuevas serpientes de hoy.
     
    Tienen (tal vez) un leve matiz distinto. Tienen (tal vez) un brillo distinto.
    Como cualquiera de las cosas que se repiten, como los días nacen siempre por el Este, como la sangre siempre se limpia y oxigena, como uno ríe (“La bola en la ingle, Marge.”) y llora (“We'll always have Paris. We didn't have, we, we lost it until you came to Casablanca. We got it back last night.”) por algunas cosas siempre, uno se repite. Se recrea cuando cree crearse. Se come, se traga y luego se escupe.
     
    Algunos nunca salen mejores, incluso es al revés. Otros tratan.
     
    ¿Qué tanto ojo hay que tener para poder distinguir a dos serpientes casi iguales?
     
    Milton.
    August, 2007

    Ñus 4

     
    Charades, pop skill,
    Water hyacinth, named by a poet.
    Imitation of life.
    Like a koi in a frozen pond,
    Like a goldfish in a bowl.
    I don't want to hear you cry.
    That sugar cane that tasted good.
    That cinnamon, that's Hollywood.
    Come on, come on, no one can see you try.
     
    Por el poder de GraySkull:
     
    - La semana última fue la del día del niño. Mucho e intenso trabajo me alejó de casi todo. Esto se complotó con un dolor de espalda muy, muy fuerte que me tiene hoy en casa. En resumen: no tengo mucho que decir, salvo cosas que son específicas e importan a una que otra persona en lo puntual.
     
    - Like a koi in a frozen pond, like a goldfish in a bowl.
     
    - Está en producción la peli de los Thundercats. Pago por saber quien va a hacer de Cheetara.
     
    -
       
     
    Esta es la nueva adición al local. Y no es su mejor material.
    Nuff said!
     
    - Now playing:
     
    Poco estuve jugando estas semanas, muy ocupado con el laburo y mi salud.
    * Guitar Hero Encore Rock the 80s: a pesar de llevar la espina de sólo ser un apéndice de GHII el juego cumple con aquello que tiene que dar: diversión. Temas ochentosos divertidos e incluso alguito de rock duro y, además, Dead Kennedys. Cumple en ser el tentempié hasta que salga el GH3. Además: Orejas me pasó un GHII editado que trae… ¡la canción de los Power Rangers! Entre muchas otras cosas. Muy bueno.
    * Street Fighter Alpha Anthology: Luego del Tekken 5 parece que los juegos de lucha cayeron en un bache o, peor incluso, llegaron a su techo. Vuelvo, entonces a jugar los juegos de lucha que hicieron algo por el género, hasta que salga el siguiente.
    * Samurai Shodown Zero, Street Fighter III 3rd Strike, Virtua Fighter 4: mismo que el anterior.
     
    - http://catsinsinks.com/
      Ojo a eso.
     
    - Milton establece un estilo perturbador pero atrayente en la literatura gastronómico-adivinatoria:
     
    * Te explotará una Bic en el bolsillo.
    * Despertarás en una cama desconocida. No hará ninguna diferencia.
    * Todo lo que brille será oro. Por un tiempo.
    * Disfrutarás de verdad el abrazo de un amigo.
    * Pensarás en Batman. Raro, ¿no?
    * Te agarrará la lluvia en la calle. Te mojarás.
    * Extrañarás.
    * Bailarás con lobos.
     
    - Y The Last Man: creo que voy a escribir más detallado sobre esto porque se lo merece. Está por llegar a su útlimo número (60) y es lo mejor que produjo la industria del cómic en los últimos 5 años o más. Para hacerlo sencillo y contundente: LÉANLO.
     
    - The time you think you're missing, misses you too.
     
    This sugar cane, this lemonade,
    This hurricane, I'm not afraid.
    Come on, come on, no one can see me cry.
     
    This lightning storm, this tidal wave,
    This avalanche, I'm not afraid.
    Come on, come on, no one can see me cry.
     
    That sugar cane that tasted good.
    That's who you are, that's what you could.
    Come on, come on, no one can see you cry.
    August, 2007

    Milton XLIII

     
    Codi:  "So you think we all just have animal dreams.  We can't think of anything to dream except our ordinary lives."
    Loyd:  "Only if you have an ordinary life.  If you want sweet dreams, you've got to live a sweet life."
    Barbara Kingsolver, Animal Dreams
     
    Como todos los servicios de inteligencia bien saben, vivo a una cuadra de un cementerio.
    Mi abuela, mi tía, un amigo y una ex novia, entre muchos otros desconocidos para mí, sueñan el tranquilo y terroso sueño de los muertos ahí.
    Es un buen lugar. El sol no encuentra obstáculos para llegar al suelo, no hay mucha gente (casi siempre está plenamente vacío) dando vuelta y aquellos que lo están no están para interactuar con el resto.
    Es gris, tranquilo, baldío, socialmente aséptico.
    Cuando recién me había mudado a esta casa solía ir a pasear con Boris (chucho de indefinida raza, blanco y negro, valiente, leal, finado) por las largas y despejadas avenidas de cemento gris.
    Varias más que una de las últimas mañanas Milton las pasó fuera de casa.
    Hoy es (en realidad hace casi tres horas que dejó de ser) domingo. No es el mejor día para estirarse hasta el cementerio (día de visitas), pero es el único día en el que puedo.
    Tengo dos suertes: no hay casi nadie; encuentro a Milton a los cinco minutos de haber entrado.
    Es alrededor de las diez de la mañana y hace mucho frío. El cielo está del color de las cucharitas de café de un bar de estación de tren y el mundo dentro de la cuadrangular soledad que imponen las paredes del cementerio huele el dulce olor de las hojas pudriéndose sobre la tierra fresca y las flores apagándose.
    Está echada sobre un banco de hierro que alguna vez supo ser verde inglés. Hay a su derecha un paquete de Parliament, un zippo que yo jamás había visto antes que tuviera y un reproductor de mp3 genérico con los auriculares puestos y cayendo desde el banco hasta el suelo de piedritas de teja roja.
    Le tiro una bolsa de papel marrón con tres churros que atrapa al vuelo y me siento a su izquierda. Saco de la mochila un pack de seis botellas chicas de Heineken.
    -¿Te dio un ataque de fiebre romántico-púber?
    -(Agarra el churro con las dos patitas delanteras y se lo lleva a la boca) Sabés lo que pienso sobre esas estupideces.
    -Sep. Pero no podés negar que todo esto es como un realce dramático. Sólo te falta Boston, el siglo XIX y un cuervo en aquella rama.
    -Hacete mear los ojos por un levantador de pesas.
    -Romántica, insisto.
    -(Termina el churro, abre una cerveza y saca un pucho. Me mira.)…
    -(Sonrío)…
    -(Sonríe, enciende el cigarrillo, sonríe)…
    -¿Qué estabas escuchando?
    -Pixies.
    -¿Doolittle?
    -Doolittle.
    -¿Monkey Gone to Heaven?
    -Silver.
     
    In this land of strangers
    there are dangers,
    there are sorrows.
    I can't see this lady.
    It is shady.
    I am leaving tomorrow.
    Tomorrow.
     
    -(Abro una cerveza. Tres perros muy sucios de tamaños heterogéneos y colores imprecisos pasan por adelante de nosotros. Una bolsa de basura semiabierta agarrada con la boca uno, las colas moviéndose de un lado al otro los otros dos.)…
    -(Deja de mirarme. Sigue primero con la vista y luego con los ojos cerrados el rumbo de los perros.) Estoy sola, ¿sabías?
    -Sí.
    -¿Sólo sí? Esperaba más de tu talento para el discurso y el sarcasmo.
    -El frío me entumece la glándula sarcástica. Además… bueno, sos una puerco espín que habla, vivís a base de café, cerveza, Winning Eleven, puchos y humor ácido, sos azul y te gusta el Spaghetti Western. No hace falta vivir en el 221B de Baker Street para darse cuenta de que sos bastante alien, Superman. Lo que me interesa es saber que te hace venir tan seguido a tu Fortaleza de la Soledad.
    -No me gusta este lugar, no necesito “realce dramático”, es tan bueno o tan malo como cualquier otro. Eso, estoy sola. Nada más.
    -No voy a decirte algo tan boludo como “todos estamos solos”, creo que podemos pasar por encima de eso, ¿no? O sea: sos bastante bastante inteligente, sabés que tu condición es permanente desde hace mucho tiempo. No vas a encontrar un par en el MSN o yendo a bailar… no hay muchos Sonics por ahí, Dios, yo también estoy solo, pero sin emb…
    -Tuve un sueño.
    -…
    -…
    -Me dijiste que no soñabas.
    -No soñaba.
    -Bueno, felicitaciones.
    -Quiero que lo escribas.
    -¿?
    -¿No estás escribiendo sobre sueños?
    -Son… bueno, son algunas cosas que metí en internet porque…
    -No. No hablo sólo de esa gilada de leones y tigres y dragones. Hablo sobre esa media resma que tenés con anotaciones sobre sueños y demases.
    -Ah… eso. Pero...
    -No vas a meterme un sermón. Todo tiene que ver con todo. Por eso te estoy pidiendo esto. Si no, ¿Porqué viniste hasta acá?
    -Estaba preocupado.
    -¿En serio?
    -Ahá.
    -Heineken actúa de maneras misteriosas.
    -Todo bien. Decime, entonces.
    -OK. Tené en cuenta que es un sueño. ¿Sí? Estás vos, también.
    -Dale. Te sigo.