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September, 2008 Wing is written on your feetI think we dream so we don't have to be apart so long. If we're in each others dreams, we can be together all the time.
Hobbes (de Calvin & Hobbes)
Salió. Simplemente eso.
Ella juega con medallas
velas y libros sin tapa. Él, pendiente de las luces, sin Dios cambia por el cielo. Tiempo, tiempo sin una palabra. Viaje, soledad y depresión. Y al fin, suerte su destino, ella sola y otra ropa. Y en el silencio del cuarto otro color en la silla. Los Visitantes – Playas Oscuras Fran me dice que ya está.
Está triste y enojado, de manera gigantesca. Yo no digo nada, junto las manos Estoy sentada en la cama.
y lo veo cerrar la puerta.
Sé que quiere que diga algo, para que no terminemos así, pero nada me sale. Yo sé algo pero no acierto a articularlo. Veo que en la puerta, en la hoja ahora se está descubriendo, hay algo escrito en pintura roja. No alcanzo a leerlo.
Todo vuelve al momento en el que él se levanta de la cama y yo me pierdo viendo mis carpetas y mis marcadores de colores en la silla, para no mirarlo ni contestarle.
Él me dice que ya está. Y así, a veces dos, a veces cinco, varias veces.
Despierto.
Odio ese sueño.
He creates a new language, a new grammar, eight cases and five genders. This passes twenty minutes. Then it's
boredom again...
The Enigma kills time – Enigma #1: The Lizard, The Head, The Enigma Abro la boca y sale música: Strawberry Fields se expande por el despojado ámbito que ocupo: piso de tierra seca, unas sillas de aspecto antiquísimo y algunas columnas muy viejas y rotas llenas de musgo.
Estoy desnudo y alzo las manos. Parece que toco un arpa gigante, moviendo las manos y los dedos como arañas. Aparecen flores sobre las columnas, empiezan a llenar el piso y trepan por las patas de las sillas.
¿Qué flores son?
No entiendo nada de flores. Son chiquitas. O.K. Y violetas. O.K. Son lindas. Muevo las manos. Parecen víboras. Empiezo a armar a la mujer que quiero y no conozco. Está sentada en una silla y me sonríe, pero tiene los ojos blancos y su cara no me provoca otra cosa que angustia.
Me doy vuelta, no la miro. Me hago ropa. Y zapatos. Zapatos del mismo color que las flores. Me peino sin las manos y me armo el pecho y me saco la panza. Me doy vuelta. Las flores están ahí, hay abejas y hay música. Ella no cambió. Me mira con esos putos ojos ciegos y esa sonrisa de perro muerto. Pateo la silla, ella cae y se desarma como si estuviera hecha de yeso. Polvo blanco que raya la tierra. Me siento. Hago unos perritos con las manos y empiezan a correr por entre las flores. Despierto. No God is sane. How could it be? To be a Man is so much less taxing, and most men are mad. Consider the God. How
much more deranged the Gods must be, merely to exist. There can be no doubt: consider the Universe and the patterns
without reason upon which it is run. God is mad. The God of Music is mad. The Timegod is punctual, but he is mad.
And the Machine God is mad.
Harlan Ellison - Ernest and the Machine God Soy un Gameboy Advance.
¿Normal? SP. Roger. Celestito. Me gusta el perla. Siempre tenés gustos de maraca. El mundo cambió y vos no te diste cuenta. Esas cosas dejaron de ser de maracas hace años. Hoy en día lo único “de maraca” que queda es que te guste un flaco. O varios. O todos. Lo único “de maraca” que sigue en pie es serlo. Es la última y única frontera. Y es lo mejor. Amén. No tengo cartucho, y me preocupo, pero me enciendo y arranco el Turrican. ¿Tiene versión de Advance?
Ni idea, yo arrancaba el de la 64. Waw. Yup. Uno de los mejores juegos que jugué. Lo juego yo solo, no persona, siendo el GBA, muevo a Turrican sin tocar botones ni nada, a voluntad. El volumen es atronador. Luego empiezo a hacer andar montones de juegos, a velocidades de vértigo.
No sé cómo explicarlo.
No hace falta, sólo decí. Bueno, los veo a todos, al mismo tiempo… Metal Slug, Link to the Past, King’s Quest, Oblivion, Ultima VI, Sims (el 1 y el 2), Pokémon Blue, el Red, el Sapphire, Might and Magic IV (no el Heroes, el M&M), Final Fantasy VIII, Turok, Day of the Tentacle, Diablo II, Tomb Raider II, Guitar Hero, FIFA 98… miles.
No podría recordarlos a todos. Deben ser todos los juegos que jugué. Es un enorme número de juegos… multiplicalos por horas, ¿lo pensaste alguna vez?
Si, pero no me inquieta. No te lo decía por eso, tampoco me inquieta a mí, me encanta. Los juego, los siento dentro de mi cuerpo de Advance, la música suena a mil Recuerdo muy bien el tema de Blur del FIFA. y me lleno de luces y de euforia. Soy Max Payne y el Purple Tentacle y soy Tony Hawk y Axel Steel y todos y todo al mismo tiempo. Todo adentro, todo a mil. Rompo barriles y salto paredes y me tiro en el suelo y muevo la cuchilla del Green Beret y junto viales y abro pasajes secretos y tiro triples y acomodo muebles y planto campos y envuelvo brujitas en burbujas verdes y mato a los chanchos del Duke Nukem. Me siento loco. Me vuelvo loco. Eufórico y loco.
Las imágenes no paran, los números aumentan, las armas ganan ammo y tengo todos los caramelos del Bubble Bobble.
Por suerte desperté.
I'm right here. This is who I really am. I'm not pretending.
Orson Scott Card - Ender's Shadow Dos veces soñé lo siguiente:
Me siento delante de la desaparecida máquina de coser de mi abuela. Una Singer de principios de siglo. Esos colosos de metal y madera que aún se mantienen en sus estoicos universos de cosas hechas para siempre y olvidadas por la miseria apurada de los que vinimos detrás. Estoy con la camisa que te gustaba: la verde y blanca a cuadros, sin mangas, con los botoncitos en el cuello y los bolsillos cubretetitas; otro objeto que hoy sólo vive en la mente de aquellos que lo recuerdan Nosotros dos, nadie más. por motivos que exceden a su condición de simples cosas.
No tienen nada de simple las cosas, creeme. Estoy ahí, saco un Phillip Morris vacilante y arrugado de un paquete semivacío del bolsillo del jean y lo enciendo.
Tengo el pelo corto, muy corto. Como me lo había cortado cuando Pancho se fue a España y nos emborrachábamos para putearlo sin culpa porque ya no estaba con nosotros. Tengo los anteojos que uso para la compu. Me los acomodo, pito y espero.
Y llega.
Toda tu tristeza. Toda la que yo pensaba que no me contabas. Toda mi idea de tu tristeza, la que creía que nos impedía tantas cosas.
Mi infantil y errada, mi romántica e inocente concepción de ese tiempo. Toda tu tristeza, anegando mi mente. Como montones de gusanos ciegos hechos de trapos negros, de suciedad y de asco, del gusto de la resaca mala y del olor de la campera del viejo que cuidaba el estacionamiento de Avenida La Plata.
Toda, entrándome por los ojos cerrados y por la boca cerrada, por debajo de las uñas y por la concha, trepándome la columna y mojándome la nuca como fideos gordos y podridos. Toda. La aguanto toda. La siento crecer y entrar con ignorancia de mí, descubriéndome la garganta y las tetas, las rodillas, el vientre, la frente, los pelos. Empujando y rompiendo.
Pienso en mí para que ese tiempo pase. Pensar en mí en ese sueño es pensar en vos y en Pancho, en una tarde comiendo mandarinas en las ollas de Munro y en un par de noches con olor a ruda, a mentira y a esperanza. No es tan malo, me digo. Es como una nebulización del infierno. Incluso siento un enfermo
Un equívoco.
placer al llenarme con eso.
Luego se va, de golpe, como un gato enojado, como un cachetazo a un nene, como una puteada de la que te arrepentís apenas la soltás. Apago el pucho contra el suelo, me arreglo el corpiño y la camisa. Abro los ojos y los busco. Naturalmente, no están. Despierto. - El cielo es gigante. - Gigante y ajeno. - Es gigante. - Cielos extraños producen sueños extraños. - Fidel no sueña. - Si que soñás, pero seguro que tus sueños no son más atractivos o sorprendentes que tus vigilias. Uno de los privilegios de tu edad.
(Fidel ya se había ido) Fidel y yo, Corcovado, noche del 20 de noviembre. Una de las tantas maravillas de los niños es que aunque no nos presten atención alguna siguen fascinándonos y volvemos a ellos.
Nada similar pasa con los adultos.
Son dos nenitas. Veo sus espaldas recortándose al final de una loma. Detrás no hay nada más que cielo nocturno y diáfano.
Me acerco lentamente, comienzo a ver detalles: sus melenitas negras, sus vestiditos color durazno. Están sentadas sobre el pasto corto y verde, mirando hacia el cielo. La luna es enorme y está deslumbrante, redonda y llena de cráteres rosados domina el centro del cielo y llena todo de luz y de tranquilidad. El cielo está sarpullido con sus ojos de estrellas y en el aire hay olor a luna y a rocío y a limonero y a meter la cara en la nieve. Sin motivo, pienso en rojo. She dreams in color, she dreams in red. Estoy más cerca. Son mellizas idénticas. Están hablándole a la luna, con vocecitas que suenan a lluvia y a sueño.
Le cuentan cosas. Cosas de chicas chicas. Callan, se ríen. Una se recuesta en el pasto y se toca la panza mientras ríe una risa linda como el cielo nocturno gobernado por esta luna llena. Vuelven a hablar y a reír con sus voces de lluvia y de sueño y de árboles jóvenes. Sus voces son iguales entre sí y no lo son. Le cuentan a la luna como son sus medias preferidas y de qué color es la gelatina de uva, donde se sienta papá a leer y la cara que pone el perro cuando siente la cadena del paseo.
Pienso en rojo. She dreams in color, she dreams in red.
Me acerco más, me siento bien, pienso en Sabri y en un vestidito azul que ella usaba a esa edad, calculo unos tres o cuatro, cuando era pelirroja y tenía bucles.
Alcanzo a verles los cuellos largos y suaves, llevando sus cabezas lo más cerca posible al cielo. Los vestiditos se estremecen, naranja sobre verde, con una racha de aire fresco con cara de madera clara. Se consultan gustos sobre muñecos, discuten sobre un oso de trapo y se reconcilian rehaciendo una tarde al costado de una pileta. Mueven las manos con gracia y precisión en la expresión. Ya estoy a su altura, al borde de esta loma inundada de cielo. Me pincha la panza, pienso en rojo. Hablan de primos y perros. Una hiere la charla con un nombre. Un nombre que conozco. La otra calla. Un silencio muy fuerte. Hace un movimiento corto, suave, vergonzoso, con el hombro izquierdo. Un movimiento que conozco. Siento un vacío frío en la panza. Me siento, sin darme cuenta, las piernas frías me sostienen poco y me las abrazo. Me mira. Tiene los ojos grandes y brillantes, sobresalientes. Todas las gamas del marrón e incluso del dorado se mezclan, se alteran y se sublevan en ellos. Me hacen pensar en dos tortugas ideales, con caparazones tallados por Dios. Brillan desde adentro, desde el fondo del tiempo, desde lugares que apenas existieron.La primera nena sopla hacia el cielo y las estrellas vibran tímidas. La segunda me hace un mínimo signo con la cabeza, teniendo la delicadeza La misericordia.
de cerrar los ojitos. Un mínimo no, grande como el universo.
Lo sé. Ya lo sabía. Pienso en rojo. Tengo mucho frío, mucho, mucho, mucho frío, pero sonrío. Despierto.
They dug me my very own garden.
Gave me sunshine, made me happy. Nice dream, nice dream. Nice Dream. May, 2008 The worst things come from inside hereNoche del 29 al 30 de mayo Albert's always sincere, he's a sensitive type,
his intentions are clear, he wanna be well-liked. Estoy en uno de esos livings de finales de los 60s, de serie o peli yanqui o europea… mucho plástico, mucha cuerina. Sé que, de alguna manera, esta habitación también es mi corazón.
Y es horrible. Está absolutamente amoblada en rojo y sus rojas variaciones. La luz -la enferma sucia luz- que entra por el plástico de las ventanas redondas tiene la misma tonalidad. Una enorme mesa, circular y púrpura, de plástico de inyección domina el centro de este íntimo infierno. Sobre ella, en rojo, como se ven las fotos en los cuartos oscuros de revelado de las pelis, hay fotos abominables de gente que amo. La cáscara de la gente que amo en posiciones que tienen una cosa que está mal. Sonrisas que sólo son dientes, ojos sin brillo, pieles secas, articulaciones en lugares un poquitito corridos de lugar. Hay cientos de fotos. No quiero verlas. Estoy desnudo en el suelo, el culo frío sobre una alfombra fría. Lo más lejos posible de los muebles de cuerina: sofás escarlatas y sillones con forma de corazón y de boca. Aprieto fuerte las rodillas contra el pecho y me concentro en un inútil esfuerzo porque las vértebras me rompan la carne de la espalda y se vayan, para no estar acá, en mi corazón.
Se me acerca una araña, carmesí, gorda como un alfajor triple, el abdomen tirante y peludo. Camina lento y seguro sobre ocho patas rojas. Cierro los ojos y la aplasto con la mano derecha, abierta y temblorosa. No hay sonido. Levanto la mano del charco en que se convirtió y me la miro: palmípeda, los dedos unidos por una cosa viscosa y roja, como la yema de un huevo frito de sangre, caliente y espeso.
Hay un tirón. En la realidad.
Estoy desnudo en el suelo, el culo frío sobre una alfombra fría. Se me acerca una araña roja, peluda, grande, segura, real, con ocho ojos rojos como leds malditos. Cierro los ojos y la aplasto. No hay ruido. Levanto la mano derecha, empapada en algo viscoso y rojo, que se siente como yogur caliente.
Hay un tirón en la realidad.
Se me acerca una araña. Frío y espantado la miro y sé que no va a hacerme nada. Es roja y caliente. Me sube por las piernas con peluda delicadeza. La miro en los ocho ojos de diamante cuando se para en mi mano derecha. Sabiendo que hacer me la acerco a la oreja.
Me habla, pero no hay sonido. De todas maneras entiendo lo que dice. La miro. Me mira. Se va. Lenta, segura, fatal.
Sacudo la cabeza. Las fotos caen hacia arriba, se confunden unas con otras y me sonríen sonrisas sin alegría y me miran miradas sin amor. Dientes y ojos y pelos y orejas giran y bailan en el aire mientras pienso que no es verdad. Que todo esto no es el tiempo, que estos no son mis logros. Despierto.
The world begins to disappear.
The worst things come from inside here. And all the king's men reappear for an eggman, fallin' off the wall. Will never be together again. No, never be together again. What you fear in the night in the day comes to call anyway.
May, 2008 The (late) aftermathNoche del 12 al 13 de mayo. Now the radio stutters, snaps to life
some sour song that sets it right. And when London falls he'd like to call but the stars collide. They're beautiful and much maligned in a universe where you see the worst and it's up to you to fix it. Es el balcón.
No hay mucho sonido, salvo el natural sonido de estar vivo, que no atiende a nada en particular. Lo veo desde dentro del depto, lo conozco: las macetas bajas y pobladas, el piso de plana cerámica regular, los lejanos y desconocidos edificios ajenos al fondo. Salgo al cielo abierto con nerviosa expectación, con la mirada baja, con una alegría que no se anima a manifestarse por temor a quebrar esta frágil magia. Porque sé que hoy no es hoy, que esto no es lo que es, que estoy jugando a gambetear al tiempo. Veo La imagen siempre es la que se ve desde mis ojos. Como el Quake del recuerdo. una mano apoyada en la baranda del balcón. Es una mano que conozco. Fina, blanca, un anillo grande que no voy a olvidar duerme en uno de los amorosos dedos el pesado sueño de las cosas. Las uñas no están pintadas, y eso me hace sonreír. Hay mucha luz de sol, dorada, rebosante, esa luz que hace peluditos los bordes de lo que toca. Pero no es eso lo que no me permite ver el rostro. No hago ningún esfuerzo por levantar mi mirada. No lo necesito. It's easy to dismiss the "what's it all about" crowd.
There is no doubt: it's this, here, now. And you close your eyes. He's not coming back. Acerco mi mano a la baranda, la dejo descansar cerca de esa otra mano, mientras trato de recuperar el olor de ese momento que Ahora sé
es uno de los tantos pretéritos que pude tener y que perdí.
No encuentro el olor que quiero. No hay olores. Hubiera apostado mucho a que iba a recuperar el olor de la piel en este milagro nocturno. So you work it out, overfeed the cat and the plants are dry and they need to drink. So you do your best and you flood the sink,
La mano gira y queda con la palma hacia arriba, pequeña y cálida, como una rosa. Esa Rosa que todos perdemos alguna vez.sit down in the kitchen and cry. La cubro con mi mano. Con torpeza, con lentitud, con asombro, con vergüenza. Now you've worked it out Quiero reír hasta que los colores del mundo brillen aún más, quiero agradecer, quiero llorar.
and you see it all. And you've worked it out and you see it all. And you want to shout how you see it all?
La siento. Nada de eso sucede. Despierto.
Now the universe left you for a runner's lap. It feels like home when it comes crashing back. And it makes you laugh and it makes you cry. When London falls and you're still alive the radio stutters, it makes you laugh. And the aftermath open up your eyes you're so alive. May, 2008 Milton XVPasé en limpio otra parte del sueño que anoté en enero, hacía un montón que no revisaba esto. Sepan disculpar.
¿Hubo un Jardín o fue el Jardín un sueño? Lento en la vaga luz me he preguntado. casi como un consuelo, si el pasado de que este Adán, hoy mísero, era dueño,
no fue si no una mágica impostura de aquel Dios que soñé. Ya es impreciso
en la memoria el claro Paraíso,
-Estás en el medio-, me dice y es como si el sol se fuera a vivir a mi cráneo y prendiera la calefacción.
Tito, desde lejos, mira por sobre mí. Y, sin escuchar nada, sin que él hable, entiendo lo que dice: esta peli ya la vi. El mundo se corre un chiquitín al costado. No sé si alguna vez sintieron eso. Si lo hicieron no hace falta más descripción. Y si no lo hicieron acepten esa como la descripción más adecuada. Palabras como completo y redondo y cálido y felino te asaltan la mente. Y es lo único que pueden asaltar, ya que el cuerpo está demasiado ocupado haciendo riot control hormonal. La piel es del color del Serenito de dulce de leche y parece tener un bello muy fino por todo el cuerpo. Se yergue, el pelo de un negro intensísimo, alta y esbelta como un lustroso bastón de caoba con puño de obsidiana. Es obvio que es una mujer. Es más que eso: es básica. Seguro que juega para el equipo de los Arquetipos en el clásico de las descripciones. Pero además de mujer es una espada y es un tigre. Si estuviera menos fascinado y estuviera menos ocupado mirándole alternativamente las levantadas tetas y los ojos negros como la noche (y esto no es retórica, o casi, REALMENTE son como el cielo nocturno: irremediablemente negros, ubicuos, lejanos y ajenos) me daría cuenta, como hago ahora, que ya he visto (muy eventualmente) mujeres así. Ninguna como esta, claro, pero sí en la misma línea: mujeres bellísimas y terribles. Mujeres que son hermosas y peligrosas, a las que hay que disfrutar de lejos. Como el rompimiento de un glaciar, como una pantera cazando, como la explosión de una estrella. -¿Me escuchaste? Ronronea.
Tuerzo la cabeza como un perrito. En ningún momento deja de mirarme. Tiene los ojos como taladros. Abre la boca. No dice nada. Algo sucede con sus labios. No es una sonrisa.
Se siente. Yo lo siento. Cualquier ser que mee de parado y se sensibilice con un tiro libre bien pateado lo sentiría. Es un descarrilamiento emocional que viene impreso genéticamente desde el fatídico momento en el que a Adán se le atragantó una uva cuando Eva le comentó lo bien que le quedaba el pelo así. Se llama Encanto. Y, en estas dimensiones, es invencible.
Articulo un torpe, un insuficiente, un arrastrado “sí” y me muevo de forma abisagrada, impersonal, sintiéndome muy lejos de allí.
Está vestida de la manera en la que siempre pensé a Helena, o a Hera: esa túnica que parece de leche viva, repartida sobre su improbable cuerpo de la manera más femeninamente adecuada, un brazalete y un broche de oro y algún otro adorno perdido entre pliegues de tela y tibieza de carnes, unas sandalias de cuero chatas, crudas, anudadas con tiras. Pasa por mi lado fatalmente vertical, en un frufrú de elevadas piernas y seda aérea y olor a flores de naranjo y a oscuridad húmeda y peligrosa. Mantengo los ojos en una nada alejada. Me avergüenza querer mirarla al pasar, me avergüenza no hacerlo.
Hay algo en ella que me disgusta y me incomoda. La sensación de no poder dejar de estar fascinado con su belleza agiganta esa sensación. Para llevar ese momento de una mejor manera busco a mis conocidos en el grupo que rodea al maestro de ceremonias. Todos están borrados, como en la tapa de Around the Sun o como si me hubiera apretado los ojos mucho y muy fuerte, salvo un rostro (una parte de un rostro): unos ojos pequeños, severos, negros, bovinos, semicerrados y terribles que me miran por completo. Los veo como dos alfileres negras clavadas en un sinfín de arrugas en una cara casi de cuero amarronado. Quiero decirle que no me gusta todo esto, que hay que hacer algo. Hay una comprensión en esa mirada que no tiene nada que ver con lo racional y luego esos ojos se cierran lenta y seguramente y el tiempo empieza a fluir normalmente otra vez. Hay música. No la distingo. The best looking boys are taken. The best looking girls are staying inside. So Judy, where does that leave you? Mi ropa es otra. Me siento mejor al respecto. Cuanto más me alejo de la remera de cuello redondo peor me siento. El grupo rodea espaciadamente a la recién aparecida, viéndolo desde afuera y arriba (desde el pelado cielo) se ve la formación como una omega.
El anómalo Sean Connery se acerca con la más desagradable de las sonrisas y, sin tocarla en lo absoluto, manosea a Helena (no sé cómo llamarla, o lo sé pero su símbolo es demasiado evidente) de una forma que me asquea. Sigo sin entender sus palabras, pero sé que son horribles, chapoteadas y groseras, crapulosas e infectas. No puedo hacer nada, nadie puede (nadie debe) hacer nada. Ella mantiene la mirada limpia y alta y comienza zumbar muy bajo. El maestro de ceremonias sigue gesticulando y con cada movimiento expone y embarra el sexo de Helena, lo contagia y lo pervierte. Busco los ojos de toro que me calmaron antes. Los encuentro fríos y brillantes, con una serena furia entre varios rostros desconocidos. Me dan la tranquilidad que necesito, la contención de mi inquietud. Helena sigue zumbando, tiene un tono profundo y perturbador. Sonríe, pero no hay alegría en su cara. Es belleza pura, pero es una belleza que no provoca calor. Me arde el pecho. Tiene un perfil delicioso. Ahora comienzo a atenderlo. Es un caballo, o el ideal de un caballo. Ahora noto un duro olor a pasto recién cortado y a sudor caliente y animal. Veo los ojos desorbitados y fuertes y los ollares despidiendo aire caliente y mocos blancos. Lo veo aterrado, con esa máscara de locura que siempre noté en la mirada de los caballos, por apaciguados que estén. Helena zumba más profundo, más bajo, más mujer. El caballo parece remitir, respira más tranquilo, sus manos y pies permanecen los cuatro en el suelo blando y plano. Helena lo rodea lentamente, lo canta, es negro como su cabello. Ambos, ahora, se miran a los ojos. No puedo dejar de verlos alternadamente, el poderoso cuello de uno, los delicados hombros de la otra, el pecho ancho y musculoso, el vientre plano y fino, las excelentes piernas firmes. Ambos hermosos, oscuros, perfectos, ambos inmortales. El caballo nos mira A nosotros, los espectadores, pero también a MÍ, el soñante.
como si nunca hubiéramos estado allí. Relincha bajo y suave, contenido sólo por el zumbido de Helena. Ella levanta los brazos. Tiene los pezones erectos, duros bajo el roce de la túnica. Zumba y mueve las manos. Un desordenado tumulto de piel negra y pelo negro y ¿plumas? negras raya y abulta los flancos del caballo.
En nada, bajo el inexistente y luminoso sol de esta cima, dos excesivas alas de plumas negras se alzan sobrenaturales y lógicas entre todos nosotros. Busco a Tito. Sonríe, pero algo triste hay en su mirada. Milton descansa en el hueco de sus manos unidas, con una mirada muy similar. Con inquietud, con indignación, recorro las caras. No hay muchas diferencias. A medio camino entre el círculo de espectadores y el extraordinario par está el maestro de ceremonias sonriendo una sonrisa arrogante que parece hecha de moscas y gusanos. Helena está abrazada al hirviente cuello del Pegaso besándolo en los oscuros belfos con una ternura que me incomoda. Lo mira directamente en los ojos y el caballo repliega las desacostumbradas alas. Ella me dirige una estéril mirada y luego se centra en la cara de toro y león del gigante de cuero marrón que está parado como una montaña entre la multitud. Él asiente casi sin mover la cabeza y ella monta sin ningún esfuerzo el gigantesco caballo, desnudas las nalgas sobre el sudor caliente del lomo. Las alas producen un viento sobrenatural, fuertísimo. Sin embargo nadie (yo tampoco) se incomoda por ello. Helena no baja la mirada en ningún momento. Su cabello que no es ni largo ni corto le ondea en muchos tonos de negro acariciándole la espalda. Recién noto que ahora está desnuda. El maestro de ceremonias se acomoda la galera y con una voz fuerte y burlona comienza a caminar de izquierda a derecha, hablando más palabras que no entiendo pero desprecio. Sonríe, sonríe mucho y enfermo. Se elevan uno, dos, tres aplausos. Hay un cuarto aplauso en no pocos lados del (ahora) círculo de espectadores. Luego se escucha un quinto y último y combativo aplauso en cinco, siete, diez puntos más. No quiero ver si Milton aplaude, no quiero ver cuántas veces. Aplaudo cinco veces, más como protesta quien no entiende que como opinión, con los ojos cerrados y calientes. Cuando los abro ya no hay Pegaso. Cuando los abro el diablo de la galera y los volados está mirando fijamente a una mole de más de dos metros de alto. El megalito de carne y músculos se desprende de la multitud como el bostezo de un gigante y avanza hacia el centro del círculo. -¡A la mierda!- me dice Milton, que vuelve a ocupar mi hombro. pero yo sé que existe y que perdura, aunque no para mí. La terca tierra
es mi castigo y la incestuosa guerra
de Caínes y Abeles y su cría.
Y, sin embargo, es mucho haber amado, haber sido feliz, haber tocado
el viviente Jardín, siquiera un día.
April, 2008 It's a magical world, Hobbes, ol' buddyKnow what's weird? Day by day, nothing seems to
change. But pretty soon, everything's different. -Bill Watterson No puedo escribir.
Hace más de un mes que lo único que puedo llevar al papel o al Word es una mierda desordenada e infecta.
Es horrible.
Y voy acumulando porciones de cosas escritas que desprecio por motivos diversos y verdaderos. Cosas que trato de cambiar permutando las palabras y los símbolos, sabiendo que no es eso lo que está mal.
Hace dos días me encontré por segunda vez con este strip:
Yo repasé varias (VARIAS) veces todas las tiras de Calvin y Hobbes, adoro a estos chicos, estoy enamorado de ellos (y de los deliciosos papás de Calvin, y de Susie Derkins, que es la novia de seis años que todo el mundo querría tener)
desde el momento en el que los descubrí allá por el ’87.
Lo limpio y bonito del dibujo, la franqueza bestial en el humor de Calvin y la reflexiva (y felina) visión de Hobbes me ataron desde un primer momento.
Siempre amé el ambiente de familia estándar, tal vez por nunca haber disfrutado de el y los viejos de Calvin me resultaban entrañables; lo mismo me ocurría con los paisajes nevados en los que Calvin y Hobbes hacían muñecos de nieve y tenían batallas de bolas de nieve y se hacían bolsa en trineo cada vez que el invierno caía sobre la tira. Volviendo al principio: a esa tira la ví sólo una vez porque es la última de las tiras de Watterson y cuando lo hice me sentí muy raro por dentro.
En ese momento no me importaba la integridad de Watterson, que se negó siempre a hacer merchandising (no conozco muchos con tantos huevos) de su producto (que podría haber vendido millones) y que cortó la serie a los diez años cuando pudo haberla exprimido durante diez más. En ese momento sólo sentí tristeza. Me quedaba sin dos amigos y lo demás no importaba. Ahora cada vez que la leo no puedo hacer otra cosa que sonreir.
Es perfecta.
Es absoluta y delicadamente perfecta.
En este momento en el que la recupero me cayó de la manera en la que la vida nos tira esas casualidades que nos sorprenden. Que nos hablan en el oído. Propone empezar de cero al terminar un camino de diez años (la tira se imprimió entre el ’85 y el ’95) y eso es el algo que no todo corazón puede hacer con limpieza. No el mío ahora por completo y estoy tratando. Es importante. Es bueno ver que alguien (un extraño) puede resolver el laberinto que uno tiene en el pecho con una sencillez tan elegante. Y otra coincidencia, esta mientras escribía esto. El MySpace de R.E.M. colgó el video del nuevo corte (el segundo) de Accelerate: Ya voy a escribir (si recupero el entusiasmo) mucho sobre Accelerate, que es un disco al que considero único y superior. Pero agrego yo este video acá porque, casualidad, es el tema con el que más me colgué del CD en estas dos últimas semanas. Préstenle atención, disfrútenlo. Yo me siento sorprendido por la letra.
Gracias a todos los que se me acercaron de tantas maneras para mi cumple.
Voy a volver. Semilla.
March, 2008 Ñus 18If I have a bag of rocks to carry as I go
I just want to hold my head up high. I don't care what I have to step over. I'm prepared to look you in the eye. Look me in the eye and if you see familiarity then celebrate the contradiction. - Me cuesta horrores mantener este espacio. No sé si es mi máquina o lo poco amable que es el servicio y la interfaz de Spaces Live. Además de que este tiempo último estuve ausente de mi mismo y no escribí nada ni saqué la cantidad de fotos que acostumbro. No puedo ingresar a esta cuenta y cuando lo hago el tránsito es penoso y no puedo actualizarla de manera ágil. Incluso tuve que meter algunas fotos en un DVD y pasar por la casa de Pitu para ver si con su PC podía subirlas, cosa que sí sucedió. En este momento estoy en un locutorio, que es como comer tierra.
Además escribir me es cada vez más difícil. No sólo por el tiempo, no sólo por la cantidad de material que perdí la última vez, sino porque este tiempo es así. Es como el sprint final (ojalá así sea) de toda la cansada basura de los últimos cinco años. Antes de irme a Uruguay tomé ciertas decisiones que me resultaron muy difíciles, no sólo por tomarlas, sino por llevarlas a cabo y ahora creo que estoy intoxicado con todo eso. ¡Ah! Ya pasaron, pero la advertencia es siempre válida: CUIDADO CON LOS IDUS DE MARZO.
- ¡Voy a ser tío otra vez! Sabrina, mi hermana y la mujer más bella del mundo, está embarazada otra vez. Estuvo realmente mal hace unos meses y lo pasó bien jodido, pero ahora está todo como miel y manteca y estoy feliz. Ojalá sea una nena. Quiero una sobrina. Badly, so badly…
*ACTUALIZACIÓN DE ÚLTIMO MONENTO*
Voy a ser tío de una nena, si señor. Agustina nace para la segunda dde setiembre. Feliz como una cocatriz.
- I'm prepared to look you in the eye.
- Me compré una Nintendo DS. Es tan increíblemente bonita que la llevo a todos lados, no sólo para jugar, sino para mirarla también. Sé que hace meses que amenazo con comprarme una PSP (cosa que, seguro, va a suceder), pero luego de escarbarme un rato la cabeza llegué a la conclusión que la máquina ideal para el tiempo de juego que tengo y la experiencia de juego que quiero es esta. Y no me equivoqué ni un poquito. Esta máquina es más de lo que aparenta.
- Dominaria cumplió cuatro años. Todo un logro si tenemos en cuenta quiénes son sus dueños. Brindamos algunos (no llegué a organizar algo decente, pero la “próxima vez, He-Man… la próxima vez…” va a ser puro rock ‘n roll) de los íntimos y bellos en Krakovia. Cuando lo pienso (y lo hago) esto (este tiempo, todo lo que se tejió en este tiempo) siempre es más de los demás que propio. Siempre es de los chicos, de Elvis, de la gente que se equivoca y nos quiere tanto como para darnos una mano siempre. Las gracias, que siempre son sinceras, siempre son insuficientes. Tengo el mejor de los laburos y eso es por los demás. Este Sartre era un idiota.
¡Ah! Jugamos competencia de vertical con Tito. Si, ¿ven? De eso hablaba antes.
- Bondi Thoughts:
* Bruce Lee es el último mito que este mundo que se está volviendo chico y conocido se permitió.
* Me gusta demasiado pokémon. Está mal, estoy bastante lejos de ser un niño, me separan eras geológicas de ese momento. Pero no puedo evitarlo. Y no quiero evitarlo tampoco. - Dylan: cuando empezó el set me asusté. Creí que Bob estaba a punto de morir por la voz que tenía. Luego se recompuso (eso quiere decir que se parecía a Tom Waits). Y luego empecé una experiencia que disfruté muchísimo.
Naturalmente la voz del viejo Bob ya no tiene nada de lo que uno está acostumbrado a escuchar desde que nació. Muchas más cosas que el tiempo le han pasado por al lado, por debajo y por encima. Pero entre el vértigo que da saberse delante de una leyenda, ver una banda de la puta madre como la que tiene (me encantó la primer guitarra y el baterista) y encontrarse con un set que incluye parte de la columna vertebral de toda la música que se hace hoy me di cuenta de que estaba en un instante irrepetible. Y lo disfruté como tal. Lay, Lady, Lay, All Along the Watchtower, Just Like a Woman, Stuck Inside of Mobile with the Memphis Blues Again, Like a Rolling Stone… Mierda, si cerró con Blowin’ in the Wind y todo. Y, ¡por Dios! Tocó Masters of War, que es mi canción preferida de él.
Antes Gieco tocó El Fantasma de Canterville con Charly y Santaolalla. Luego el mismo aire de la historia se instaló en el Amalfitani y lo podías notar en cada una de las múltiples y tan distintas caras que había en todo el campo y las plateas. La mirada de las veintipico de mil personas que había ahí, tan diversos en edad como en país de origen, cambió durante esas dos horas. Había otro clima. Un clima de respeto, de fascinación y de magia.
- Me tatué. Un fénix en el cuello, en el codo una estrella. Aún están haciendo cáscara. Me gustan. Hace muchísimo que no me hacía nada. Estos rituales de renacimiento generalmente me dieron resultado en otras oportunidades. Time will tell.
Quiero agradecerle muchísimo a Matías, pinchero artista, que me tuvo la paciencia necesaria y aún más y soportó mis muchas caras de dolor. Hizo un laburo bárbaro teniendo un lienzo de calidad reprochable. Un capo.
-Jugando:
*Uff… ahora que tengo al DS estoy probando de todo…
* Darkstalkers (PS2): adoro a los personajes. No puedo evitarlo. Capcom debería ser mi esposa. Y Felicia… ¡es tan linda! Estoy tratando de terminarlo en la dificultad máxima con todos. No voy a poder. No hay forma. No soy tan bueno como pienso.
* Puzzle Quest Challenge of the Warlords (PS2 y NDS): lo llevé del negocio a casa porque estaba muy bien rankeado en Gamespot. La propuesta era más que interesante: un Bejeweled con elementos de rol. Cuando lo empecé a jugar sentí que me habían vendido a Rambert. Ahora no puedo dejar de jugarlo.
Es profundo, rico, tiene tantas cosas para descubrir y aprovechar. Y, lo mejor, es TAN jodido en ciertos puntos que da gusto. Bronca también. Lo recomiendo muchísimo. Es genial. Incluso para jugadores no compulsivos. O especialmente para ellos. * Pokémon Diamond (NDS): Ya lo dije antes. No puedo resistirme a Pokémon. No puedo agregar mucho, pero tengo algo que decir: como RPG, Pokémon es excelente. Tengo un Infernape re-zarpado.
- Sé que a los sueños los acomodo en otro lado y de otra forma. Pero esto (teniendo en cuenta que nunca tuve sueños recurrentes) está siendo parte de mi vida normal.
The rain in Spain falls mainly on the plain.
There is joy and also pain but the rain in Spain falls mainly on the plain. Desde hace seis meses a esta parte soñé cuatro veces con Audrey Hepburn. La última vez en el bondi. Ella me preparaba el desayuno.
Siempre pensé que era, probablemente, la mujer más linda de la historia. Quienes me conocen desde hace tiempo lo saben y saben cuál es mi pensamiento sobre la belleza femenina en general. Pretty-plain, loony-sane.
The ways of the world all will change and all the ways remains the same but if you're mad or only sane the rain in Spain falls mainly on the plain. De chiquito (chiquito, cinco, seis años) vi My Fair Lady tantas veces que ya era peligroso. Véanla, es genial.
Pero desde hace por lo menos diez años que no veo una peli de ella y no pensaba en nada que tuviera que ver con todo esto. Eso, me preocupa. Iba a agregar algo, pero ahora no sé qué. Estoy preocupado, eso. Algo está pasando.
We walk in love but fly in chains.
And the planes in Spain falls mainly in the rain. - En el local tenemos sables láser de Master Replicas
No tienen la idea de lo que es tener eso en las manos. Hay algo que a uno le pasa cuando es chico y ve Star Wars. Algo que se pega al alma y se queda ahí durmiendo. Algo que tiene que ver con la épica, que tiene que ver con el arquetipo de héroe griego, que tiene que ver con uno rescatando princesas y luchando con el Enemigo. Ese algo puede no manifestarse nunca, pero si lo hace… Oh, Boy! OH, BOY! Bueno, eso te hacen estos sables en las manos. Te hacen sonreír como si tuvieras seis años, te hacen picar las manos y la imaginación. Es hermoso.
¡Ah! Claro, hay que saber como usar este material y este impulso del espíritu para disfrutarlo. Si no miren el pobre resultado que se obtiene:
- Momo es una alegría diaria.
Adoro a este bicho.
- Milton volvió. Estuvimos hablando, pero es privado. Está enojada conmigo y mi presente. Igual nos juntamos a comer queso y tomar vino y jugar Winning Eleven. Está extremadamente linda, las vacaciones le hicieron muy bien. Su chico se quedó allá. No me dijo nada aún al respecto. Tampoco pregunté nada. Su laburo: * Abrocharte el pantalón con un gancho va a ser una de las peores ideas de tu vida.
* Tirarás monedas en una fuente pidiendo un deseo sencillo. ¡Y servirá! * No resistirás lo que empezaste. * Te ganará una competencia de miradas una nena en el bondi. * Creerás verlo en varios lados erróneos. * No vas a hacer ese viaje. No te preocupes. * Dirás ese nombre por la noche, muy fuerte, varias veces. * Treparás a un palo de la luz. * Irás aquí, irás allá, pero nunca te encontrarás al escaparte. -Today’s Desktop:
- Theodore Sturgeon: Algunas veces -siguió en el extraño idioma de ellas- se abre una puerta a un tramo de escaleras que descienden a un prolongado pasadizo y hay magia en todas partes adonde mirás. Y bajás y das vuelta y proseguís, hasta que hallás adónde conduce todo eso y es un lugar tan malo como puede serlo un lugar. Es tan malo, que no querés volver nunca. Es tan malo que no querés el corredor, ni los escalones. Es tan malo que jamás entrás otra vez por esa puerta. La cerrás, le echás llave y jamás volvés a acercarte a ella.
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